Barack Obama y el entusiasmo de la diaspora africana en América Latina.
Jhon Antón, abril 2008
Gran expectativa en la comunidad afrolatina ha generado el ascenso pol ítico de Barack Obama. Seguramente el más opcionado candidato por el partido demócrata a competir con el candidato republicano, John McCain, en las presidenciales de los Estados Unidos a realizarse en noviembre de 2008.
Aunque haya que esperar las primarias de Pensilvania, e incluso la Asamblea General Demócrata en Agosto, todo indica que Obama podría ser el virtual candidato del partido de tendencia liberal en los Estados Unidos.
Hasta el momento, aunque las diferencias de delegados son estrechas, y ninguno de los dos candidatos obtiene los codiciados 2.025 delegados que avalarían las candidaturas, Obama aun conserva 1626 delegados frente a 1.486 delegados que ya se anotó Hillary.
Así las cosas, aunque faltan aun 10 citas de primarias, las elecciones de delegado en Pensilvania a realizarse este 22 de abril son determinantes por el número de delegados a elegir.
Una reciente encuesta de la Universidad de Quinnipia, realizada entre el 3 y el 6 de abril, en donde se interrogó a 1.340 personas, demuestra que la intensión de voto entre Hillary o Obama apenas se distancia en 6 puntos. De modo que la cita de Pensilvana no modificaría las cosas.
Habría que esperar la determinación de los 796 superdelegados, quienes la tendrán muy difícil, pues para la opinión pública la popularidad de Obama le asegura un pasaporte a la candidatura. En tanto Hillary ha tenido últimamente tropiezos, pese a que ella significa el peso de la maquinaria política tradicional y poderosa elite que lidera su esposo Bill Clinton.
Pero no quiero detenerme en lo que pasa con Obama en los Estados Unidos, pues de eso conozco poco. Quisiera más bien llamar la atención sobre las expectativas enormes que el fenómeno Obama ha generado en núcleos sociales del pueblo afrodescendiente en la región.
Por medio de charlas virtuales, Chat, correos electrónicos y entrevistas personales, he podido constatar el “entusiasmo” que en la comunidad afrolatina ha despertado el fenómeno Obama. ¿Qué significa esto?, ¿qué conexiones tiene lo que ocurre con la campaña presidencia en los Estados Unidos con el pueblo afrolatinoamericano?, ¿Qué saldos positivos podemos sacar de esta experiencia?
Para abrir el debate, deseo plantear tres escenarios en que veo la relación sociológica del fenómeno Obama con la diáspora africana en América Latina.
Lo primero es que tal entusiasmo de los afrodescendientes con es nuevo. Es decir, Obama ha absorbido el carácter solidario y político que caracteriza a los pueblos afrodescendientes. A lo largo de la historia, las acciones políticas, sociales, culturales y económicas de un grupo, individuo o sociedad afrodescendiente ha despertado la fraternidad y la hermandad de la diáspora africana.
El segundo escenario, se refiere a la conexión entre del fenómeno Obama con la lucha por la ciudadanía, la autodeterminación y la libertad de los negros en los Estados Unidos. Así sea que Obama no provenga del movimiento negro en los Estados Unidos, necesariamente allí hay una conexión histórica que hay que revisar.
El tercer escenario, más abstracto y desconocido, pero no menos importante, tiene que ver con lo que simbólicamente representa Obama en el lugar de la raza, las relaciones raciales, la identidad étnica y el multiculturalismo en los Estados Unidos. Esto sobre todo a propósito de los debates que Obama ha tenido que sortear por su doble condición de hijo de blanca estadounidense y africano keniano.
Exploremos brevemente cada uno de los escenarios propuestos:
PRIMER ESCENARIO: O bama, continuidad histórica de la solidaridad transnacional de la diáspora africana en el Mundo
Históricamente cualquier hecho de un pueblo afrodescendiente en el mundo ha despertado la solidaridad política e identitaria de la diáspora africana. Cuando hablo de la diáspora africana, me refiero a ese fenómeno civilizatorio que de desarrolló en el mundo luego de la tragedia de la esclavización. Los más de 30 millones de esclavizados africanos que fueron arrancados de África y que sobrevivieron a la travesía por el Atlántico, generaron un hecho cultural sin precedentes en el Nuevo Mundo.
La diáspora africana sobreviviente en a la trata esclavista es un fenómeno cultural. Manuel Zapata Oilvella lo caracterizó como una realidad civilizatoria, con matices sociológicos, históricos, políticos, sociales y culturales propios.
No solo la identidad cultural, ni los orígenes comunes y rasgos fenotipitos la unen. A la diáspora africana transatlántica le ha tocado compartir una historia común por la libertad, la ciudadanía y un espacio de igualdad en la sociedad. Y esta situación ha generado la necesidad de un proyecto político de emancipación transcontinental por los derechos ciudadanos, en contra de la esclavitud y contra el racismo y la discriminación racial, y ahora contra la pobreza, la exclusión social y económica.
Los cimarrones, los palenques, kumbes o quilombos, las sublevaciones y los alzamientos a lo largo de las plantaciones de azúcar, café y cacao y por los caminos y ciudades son la primera demostración de ese proyecto histórico político de la diáspora africana en América. La revolución de Haití en 1804, fue sin duda el hecho de mayor impacto que concretó la alianza por la libertad de todos los negros en América. El rey de Haití, Alexandro Petión, le otorgó la ayuda militar a Bolívar con la condición de la libertad de todos los esclavos. Situación que el Libertador pudo medio cumplir con la ley de libertad de vientres en 1821, en el congreso de Cúcuta.
A excepción de la revolución norteamericana, la Revolución de Haití fue el primer principal aporte de la diáspora africana a la civilización occidental americana. Gracias a ella las ideas de independencia, ciudadanía, libertad y autonomía de las colonias españolas, portuguesas y francesas se concretaron.
Pero la solidaridad política de la diáspora africana no se diluyó en el siglo XVIII. Más bien en el siglo XIX perduró con los aportes de los esclavos a la liberación de América. Figuras como el general Piar en Venezuela, Padilla en Colombia, y Otamendi en Ecuador, y las esclavizadas de Manuela Saéz, Jonantás y Jatán, en la batalla del Pichincha, es la demostración más dinámica de la solidaridad afrodiásporica por la libertad.
Durante el siglo XX la solidaridad de la diáspora africana en América fue más contundente. Lo que sucedió en los Estados Unidos durante el régimen de segregación de Jim Crown, del cual me referiré luego, el movimiento de la Negritud en Europa francesa, la lucha por la descolonización africana y la necesidad de la organización contra el racismo en América, y luego la campaña contra el apartheid racial en Sur frica son hechos que demuestran que el entusiasmo diaspórico por Obama no sea una situación aislada.
Los pueblos de la diáspora africana en América son solidarios, fraternales y unidos por la doble conciencia, de que hablaba W. E. Dubois en 1901, en los Estados Unidos: La conciencia de que son ciudadanos de América, pero sometidos al racismo, y la conciencia de que son hijos de África, y que por tanto comparten la misma herencia y la misma lucha en cualquier parte en que nos encontremos.
Antes del entusiasmo por Obama, hubo entusiasmo diaspórico por Toussain Louverture, Dessalines, Christopher y Petion en el siglo XVIII; por Benkos Biohó, El Rey Bayano, Alonso de Illescas, el Rey Zumbí, entre otros cimarrones; también hubo entuciasmo por tantos héroes negros de la guerra de independencias, los cuales por su condición de subalternos no fueron conocidos por la historia oficial. En la época contemporánea, como olvidar a Marcus Garvey, Bob MArley, Rosa Park, Luther King, Candelario Obeso, Amilcar Cabral, Nicolas Guillen, Abdias do Nascimento, Aime Cessaire, Frantz Fanon, Steve Biko, Matía Mulumba, Nelson Mandela, Diego Luis Cordoba, entre tantos.
SEGUNDO ESCENARIO: Obama y la conexión con el movimiento negro en los Estados Unidos.
El espacio en esta charla no es suficiente para explicar detalladamente mi hipótesis respecto a esta segunda conexión. Solo deseo decir que si bien Obama no representa al proceso organizativo afronorteamericano, y no tiene porqué hacerlo, su importancia no hubiera sido de otra manera, si no revisamos los antecedentes del pueblo afronorteamericano por combatir el régimen del racismo y la segregación racial que en este país de la libertad y la democracia tiene contradictoriamente una fuerte tradición.
Tímidamente podría decir que Obama es un triunfo de la lucha por los derechos civiles de la diáspora africana en los Estados Unidos.
Los negros de los Estados Unidos comparten con los demás negros de América una historia marcada por la exclusión, la discriminación y la explotación. Loic Wacquant (2003) organiza este asunto en cuatro períodos: La esclavitud (desde 1616 a 1865), el sistema de segregación Jim Crow en el sur (1865-1965), el sistema del gueto urbano (1915 – 1968) y ahora el sistema del hipergueto y la cárcel (que va desde 1968 hasta hoy)
De acuerdo con Theodore Drapei (1972) Luego de la esclavitud los negros norteamericanos se ingeniaron tres estrategias para recuperar su condición ciudadana: el emigracionismo exterior (o el retorno a África), la autonomía negra (o el nacionalismo negro) y la integración pacífica ciudadana (movimiento de los derechos civiles)
Antes de abolida la esclavitud, en 1865, muchos esclavos y libres pensaron seriamente en retornar al África. La idea era fundar allí una nación negra, semejante a la experiencia haitiana. Este proyecto se cristalizó en varios intentos. Incluso se organizaron compañía promovidas por el mismo gobierno que impulsaban la colonización africana. Liberia fue uno de los mejores ejemplos, entre tantos fallidos.
A comienzos del siglo XX el proyecto de retorno a África fue defendido por el jamaiquino Marcus Garvey. Para ello en 1914 fundó la “Asociación Mundial para el Progreso del Negro” cuyo objetivo central era llamar a todos los pueblos del mundo de descendencia africana a la confraternidad mundial.
El movimiento profético de Marcus Garvey llega a su cima en 1921. En 1925 es expulsado a Jamaica. Su movimiento se extinguió. El profeta finalmente murió en 1940 en Londres a la edad de los 55 años.
Pero no todos estaban de acuerdo con Garvey. Hubo argumentos de que la verdadera patria estaba en el país en que nacieron: Los Estados Unidos. En 1897 el ex esclavo dr. W.E.B. Du Bois propone el “pannegrismo” o el carácter universal de los negros tanto en Estados Unidos como en otras partes. Su idea era que los negros de Norteamérica deberían ser líderes naturales de los negros del mundo y luchar por la causa da la libertad e igualdad de todos los negros o africanos. Y en busca de su objetivo Du Bois apoyó la realización de cuatro Congresos Panafricanos entre 1919 y 1927 y un quinto en 1945.
Después del Pannegrismo vino la idea del “nacionalismo negro”. Este consistía en organizar un estado negro independiente, pero dentro de los Estados Unidos. Este concepto fue acuñado por Cyril V. Brigg, fundador de la “African Blood Brother Hood”
Brig consideraba la creación de un Estado Negro en la misma Norteamérica.
Pero en Estados Unidos los negros de ingeniaron otra idea de autodeterminación: la Nación del Islam o la Nación Negra Musulmana.
En 1913, en Carolina del Norte, aparece un joven negro llamado Timothy Drew. Este personaje se identificó como musulmán y luego cambia su nombre por el de Noble Drew Alí.
Alí Drew fue muy hábil en captar el liderazgo religioso dejado por Garvey. En 1929, muere, siendo rápidamente reemplazado al año siguiente por Wallace D. Fard, quien dice ser de la Meca y que había llegado a Norteamérica como un profeta enviado para predicar la igualdad, la libertad y la justicia para los negros.
Una vez desaparecido Fard, fue reemplazado por su más cercano apoyo Elijah Poole, quien luego se cambió el nombre por Elijah Mahoma.
Elijah Mahoma estrenó un discurso extremista. Él predicaba que los negros de Norteamérica son una nación dentro de la nación. Este señor fue el inspirador de Macoml Litte, más tarde Malcolm X.
También aparece el movimiento de izquierda Panteras Negras, la organización más influyente de la idea del nacionalismo negro. Nacen en California en1966 como el Partido de las Panteras Negras de Autodefensa. La iniciativa fue de jóvenes nacionalistas influenciados por las ideas de Frantz Fanon y su texto famoso “Los Condenados de la Tierra”.
Las Panteras Negras pensaban que el pueblo negro norteamericano tenía el derecho a liberar a los pueblos negros del mundo, librarlos sobretodo del colonialismo, y destruir toda máquina de guerra. La Panteras igualmente eran partidarias de Malcolm X, Fidel Castro y Mao Tse Tung
La posición de las Panteras Negras los expuso demasiado a los ataques de sectores que pretendían un nacionalismo negro sin ayuda de los blancos. Uno de esos sectores fue denominado “Poder Negro” liderado por Stockel Carmichael.
La propuesta del Poder Negro veía las condiciones de pobreza, desigualdad y exclusión de los negros en Norteamérica. Se proponían que el pueblo negro es parte del tercer mundo oprimido y como tal debe ser parte de la fuerza revolucionaria que busca libertarlo. Por tanto el Poder Negro debe aspirar a conquistar una posición de fuerza revolucionaria al interior de Estados Unidos, una fuerza que libere a los negros tercermundistas.
Finalmente viene desde los años 50 el movimiento de los derechos civiles.
Durante los años 50s del siglo XX el sistema legal de segregación en el sur de los Estados Unidos, impuesto desde finales del siglo XIX, estaba en su punto máximo. En ciudades como Atlanta o Montgomery el aviso “solo para blancos” demarcaba las contradicciones de la civilización norteamericana. Pero también anunciaba su fin.
Todo comienza en 1955 cuando Rosa Park fue arrestada en Montgomery al negarse ceder su asiento a un blanco en un autobús. Ella realmente ya estaba cansada y decidió decir no. La respuesta de los negros de la ciudad no se hizo esperar. De inmediato el reverendo Martin Luther King organizó un boicot al transporte público que duró un año. Esta acción contundente permitió que King se convirtiera en la figura central del movimiento por los derechos civiles de los negros en los Estados Unidos.
Ya en 1957 el reverendo ayudó a fundar la Confederación de Liderazgo Cristiano del Sur (SCLC). Luego se conformaría el Comité Estudiantil de la no violencia (SNCC). Desde entonces se organizan en todo el país marchas, mítines, boicots y acciones pacíficas de protesta. En 1963 King dirigió la famosa Marcha hacia Washington, donde se reunieron millones de personas para oírlo hablar. Allí pronunció su discurso inmemorable “Yo Tengo un Sueño”. Para 1964, cuando tenía King apenas 35 años le premiaron con el Nóbel de la Paz.
Dos presidentes fueron claves en la conquista de los derechos civiles: John F. Kennedy y Lyndon b. Johnson. En 1962 cuando la universidad de Mississippi le negó la admisión al estudiante negro Jemes Meredith, el presidente Kennedy no vaciló en enviar las tropas federales para imponer el cumplimento de la ley. Al asesinato de Kennedy, fue Johnson quien permitió que las leyes sobre los derechos civiles prosperaran. Sin embargo el éxito de los derechos civiles tuvo su secreto en la manera como los negros liderados por King resistieron a la segregación.
Tercer escenario: Obama y el nuevo paradigma de la identidad racial, el multiculturalismo y un nuevo ciudadano.
Mi tercera conexión entre el fenómeno Obama y el entusiasmo afrodiásporico es más difícil de determinar. Este tiene que ver con aspectos simbólicos, políticos y culturales identitarios que encarna la figura de Obama.
La verdad es que Obama le ha tocado una misión difícil: Lograr que un “negro” llegue a donde jamás se hubiera pensado que se llegaría, luego de 1863, cuando se abole la esclavitud.
“La figura de un hombre negro a la Presidencia de los Estados Unidos” ha tenido dos escenarios de discusión, que realmente han cambiado pero que mantienen una línea argumentativa de continuidad: El lugar del afrodescendiente en la sociedad del siglo XXI.
Antes de su inmemorable discurso de la raza que Obama pronunció el 18 de marzo, su imagen tuvo que sortear la dura prueba del racismo. La situación a Obama era realmente difícil. Primero debía convencer a los mismo negros de Estados Unidos que él era negro. Pues su condición racial mixta y su filiación al establecimiento le hicieron objeto de muchos devájemenes. Por un lado la lineas conservadoras del movimiento negro le negaba la condición de afronorteamericano auténtico. Haber nacido de madre blanca y de padre africano lo alejaban de los imaginarios de ser hijo de esclavo. Y esto realmente era un pecado a la línea esencialista del proceso organizativo. Es decir, Obama es negro pero no un negro auténtico.
El otro problema, fue que la línea radical del movimiento negro norteamericano no veía con buenos ojos su candidatura, pues ésta no provenía del movimiento de los derechos civiles, como en su momento en los años 90s, lo logró el revendo Jesse Jackson.
Pero esto no fue el problema. El verdadero problema tuvo que ver como desde el marketing político Obama se presenta como un candidato no negro. Pues en medio del orden racial norteamericano un candidato negro no tendría sentido en una sociedad donde los negros son minorías (30 millones), y donde el voto es blanco, anglosajón y puritano. Es decir, mientras Obama tenía que demostrarle a la sociedad negra de que él es un afrodescendiente o más bien un hijo de la diáspora africana en el Mundo, a su vez tenía que demostrar que su proyecto no es un proyecto étnico, esencialistamente negro. Una situación bien paradójica: demostrar ser negro y la vez no ser negro.
Pero creo, a mi modo de ver, que Obama logra superar un entramado racial de manera inteligente. Primero su personalidad arrolladora. Segundo su misma historia de sacrificio. Tercero su posición novedosa frente al tema de la identidad racial, el multiculturalismo y la ciudadanía universal. Y esto lo demostró en su ya histórico discurso sobre la raza pronunciado en 18 de marzo, a propósito de sus vínculos religiosos con el pastor Jeremiah Wright
El discurso llamado “Para Una Unión Mas Perfecta” fue pronunciado en Filadelfia. Allí se habla abiertamente del racismo como una realidad que impide la igualdad, pero que también alimenta el odio, el prejuicio, la culpa de ambos lados, y la desesperanza.
Obama plantea duramente que el pueblo negro no debe dejarse llevar por el odio y la ira producida por el racismo. Hay que aceptarlo pero hay que superarlo. Así mismo la sociedad debe extirparlo, pero no barriéndolo a un lado, como si nada hubiera pasado o dejara de pasar. Plantea que el racismo hay que enfrentarlo de manera frontal, entender su raíz, y solo así llegar a una solución definitiva, comenzando por sanar las heridas producidas por cientos de años.
Textualmente dice: la raza es un tema que no nos podemos dar el lujo de ignorar en este momento” Eso significaría simplicar y amplificar lo negativo, hasta el punto de distorsionar la realidad
Para hacerle frente al racismo hay que frenar la discriminación legalizada. La cual “significaba que las familias negras no podían construir ninguna riqueza significativa que dejarle a las futuras generaciones. Esa historia ayuda a explicar la diferencia de ingresos entre blancos negros”
Justamente, “La falta de oportunidad económica entre los hombres negros, y la frustración y vergüenza de no ser posible de mantener a sus familias, contribuyó a la erosión de las familias negras (…). Y la falta de servicios básicos en tantos barrios negros urbanos (…) todos ayudaron a crear un ciclo de violencia, destrucción y negligencia que aún nos persigue”.
Pero si bien hay que enfrentar frontalmente al racismo, es necesario también terminar con el odio, el resentimiento y la ira: Para los hombres y mujeres de la generación de Wright los recuerdos de humillación, duda y miedo no se han desvanecido, como tampoco lo hizo el enojo y el resentimiento. De allí que plantea que “Esta ira no siempre es productiva; de hecho casi siempre nos distrae de la resolución de problemas
Aquí es donde estamos hoy en día. En un punto muerto racial. Un punto muerto donde hemos estado por años. Nunca fui tan ingenuo como para creer que podemos superar nuestras diferencias sociales en una sola elección. Pero tengo una firme convicción – basada en mi fe en Dios y en los estadounidenses – que trabajando juntos podemos ir más allá de nuestras heridas raciales y que de hecho no tenemos opción si queremos continuar el camino hacia una unión más perfecta.
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BARACK OBAMA
Por: María Fernanda Caicedo
Al pensar en toda la nueva era de América, en la que una ola de mujeres inteligentes y soñadoras ha logrado ya dos presidencias. La idea de que también una mujer, pueda liderar una potencia mundial me entusiasmo mucho… Pero luego aparece junto a ella un Hombre Negro un Afroamericano Barack Obama todo el feminismo quedo de lado para plantarse ante todo mi condición de Mujer Negra, que ve en él un hermano muy cerca de tener l posibilidad de dar un cambio radical al racismo en América y además de todo sentar un precedente….
Puesto que es un hombre Afro que ha llegado hasta donde está por sus propios esfuerzas y méritos no por un legado de apellido sino más bien por el legado de lucha y fuerza interna de querer vencer las utopías, esa fuerza interna que te da la negritud y el deseo de que te miren por lo que eres como ser, mas no por el color de tu piel…. Un hombre con una percepción clara, de que es necesario reconstruir alianzas con los países de la región, con la certeza de que el hecho de ser una potencia económica no es lo que da el derecho de imponerse ante los países pequeños.
Obama es un candidato Negro, pero ha conseguido hacer también una candidatura interracial gracias a un mensaje de armonía, muy distinto al que otros políticos negros habían propagado hasta ahora, citando sus palabras “No hay un América blanca, otra Afro América y otra América Hispana” por tanto no es difícil entender porque su candidatura representa para toda América un logro importante, puesto que representa a la gente que hasta ahora se había quedado de lado y sus propuestas se basan en que personas puedan acceder a todos los servicios en su país. El sabe que es muy importante dejar atrás un legado de gobierno con delirio guerrero que afecta a todo el mundo y sobre todo a Latinoamérica.
Los afroecuatorianos también estamos en un camino de lucha, la muestra de ello es que existen diferentes organizaciones en todo el país… pero es importante participar no solamente en función de el rescate cultural sino siendo miembros políticamente activos que es la única manera de combatir con las leyes injustas, porque además de hacer saber a tod@s que somos una etnia muy rica en cultura, somos un pueblo inteligente y capaz de desarrollarnos en todo s los ámbitos.
Cambiar el racismo no es hacer un combate frente al mundo, es luchar por las metas que uno tenga como individuo, y luego de haberlas alcanzado dar una muestra de ello… eso es lo que ha hecho Barack Obama luchar por sus sueños, y ahora al estar donde esta puede alcanzar la voz y decir estoy y estamos aquí y somos muchos y tenemos inteligencia y fuerza tanta como para ser presidentes de una nación como los Estados Unidos.